No todos los ataques son evidentes. Muchas veces, un equipo comprometido sigue funcionando con normalidad mientras alguien husmea o espera el momento de actuar. Saber reconocer las señales tempranas puede evitar un problema mucho mayor.
1. El equipo va mucho más lento de lo normal
Un ordenador que de repente se arrastra, con el disco o el procesador al máximo sin motivo, puede tener algo ejecutándose en segundo plano. No siempre es un virus, pero merece revisarse.
2. Ventanas, programas o extensiones que no instalaste
Barras nuevas en el navegador, programas que aparecen solos, anuncios donde no los había. Son señales clásicas de software no deseado.
3. Actividad extraña en las cuentas
Correos enviados que tú no escribiste, accesos desde ubicaciones desconocidas, contactos que reciben mensajes raros de tu parte. Suele indicar que alguien tiene acceso a una cuenta.
4. El antivirus desactivado o sin funcionar
Algunos programas maliciosos lo primero que hacen es desactivar la protección. Si el antivirus aparece apagado sin que nadie lo haya tocado, es muy mala señal.
5. Archivos que no abren o cambian de nombre
Si los archivos dejan de abrirse, aparecen con extensiones raras o piden un "rescate", podrías estar ante un ataque de ransomware en marcha. En ese caso, cada minuto cuenta.
Qué hacer si sospechas
- Desconecta el equipo de la red (cable y WiFi) para frenar la propagación.
- No apagues bruscamente si sospechas de ransomware sin asesoramiento.
- Avisa de inmediato a tu soporte informático.
- Cambia las contraseñas de las cuentas que se usaban en ese equipo, desde otro dispositivo seguro.
En resumen
Detectar pronto un equipo comprometido limita mucho el daño. Ante cualquier comportamiento extraño y persistente, mejor revisarlo que ignorarlo. La rapidez de reacción es, muchas veces, lo que evita que un susto se convierta en un desastre.
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