Es el peor escenario: enciendes los equipos y aparece un mensaje exigiendo un rescate. Tus archivos están cifrados y el trabajo, parado. En ese momento, lo que hagas en los primeros minutos importa muchísimo. Esta es la guía de actuación.
Qué hacer de inmediato
- Aísla los equipos afectados. Desconéctalos de la red (cable y WiFi) para frenar que el cifrado se extienda al resto.
- No apagues los equipos bruscamente sin asesoramiento: a veces hay información útil en la memoria para la recuperación.
- Avisa a tu soporte informático cuanto antes. Cada minuto cuenta para limitar el daño.
- Identifica el alcance: qué equipos, qué datos, si llega a los servidores o a las copias.
¿Hay que pagar el rescate?
La recomendación general de las autoridades y los expertos en seguridad es no pagar. Pagar no garantiza recuperar los datos, financia a los delincuentes y te marca como objetivo dispuesto a pagar para futuros ataques. La vía correcta es restaurar desde tus copias de seguridad.
La recuperación
Si tienes copias de seguridad bien hechas (y aisladas, que el ataque no haya podido cifrar), la recuperación consiste en limpiar los sistemas y restaurar los datos. Aquí se ve por qué insistimos tanto en las copias: son, literalmente, lo que te salva.
Después del ataque
- Investiga cómo entraron para cerrar esa puerta.
- Cambia todas las contraseñas.
- Refuerza lo que falló (actualizaciones, doble factor, formación).
- Valora si hay datos personales afectados y las obligaciones legales que eso implica.
En resumen
Ante un ransomware: aísla, avisa, no pagues y restaura desde tus copias. Y, sobre todo, recuerda que la mejor gestión de un ataque es la que se hace antes: con copias probadas y prevención, lo que para otros es una catástrofe para ti es un mal día.
Este artículo trata un tema sensible de forma informativa. Si tu empresa está sufriendo un ataque ahora mismo, contacta de inmediato con soporte técnico profesional.
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